Tomado de Identidad Latina Hartford, CT

 

 

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Bessy Reyna en constante creación

Su último libro es “Memorias de la amante infiel”

 

Medardo Arias Satizabal

medardoarias@yahoo.com


“La última vez que usamos el silencio como balas / nos herimos mortalmente en el combate. / Ahora, apenas si empezamos a recuperarnos y ya tenemos el rifle listo para la lucha / incapaces de admitir la derrota, volvemos a enfrentarnos en el campo de batalla de tu cuerpo…”. Se trata del poema “On the battlefield of your body”, de Bessy Reyna, en su último poemario Memorias de la amante infiel (Memoirs of the unfaithful lover), el cual acaba de ser presentado en versión bilingüe. El libro fue publicado por Tuna Astral, Libros de la Tribu, en Toluca, Estado de México. Bessy Reyna es un referente cultural desde hace muchos años en Connecticut, donde reside, pues no solamente impulsa la tarea poética personal, sino que anima este trabajo en diferentes centros de difusión y educación, al tiempo que da a conocer las creaciones de otros artistas, ya en el campo del teatro, la pintura, la fotografía, la escultura y la literatura. Suficientemente reconocida en el ámbito periodístico local, además de ser redactora permanente de IDENTIDAD LATINA, ha sido editorialista del Hartford Courant. Bessy nació en Cuba y creció en Panamá. Recibió grado en Psicología en el Mount Holyoke College. Obtuvo posgrados en esta especialidad y también en Derecho, en la Universidad de Connecticut. Se conocen en español sus libros “Terrarium” (México 1975), y “Ab Ovo”, publicado en Panamá en 1977, año en el que se conoció también en Estados Unidos su selección “She remember”. El volumen con el título “El campo de batalla de tu cuerpo”, apareció en versión bilingüe en 2005. La obra de Bessy Reyna ha sido compilada en numerosas antologías, entre las que se cuenta “Literature by Latinas of the United States” y “The arc of love, Lesbian poems”. Entre los muchos premios y distinciones que ha recibido, figura el “Joseph Brodine” en 1966. En el pasado año, se le rindió homenaje, por ser una de las trabajadoras culturales más sobresalientes del Estado de Connecticut. Este homenaje corrió por cuenta del Centro del Libro. Durante nueve años fue columnista y colaboradora del suplemento dominical “Northeast”, del Hartford Courant. Su participación en seminarios y coloquios en Nueva Inglaterra, le han valido una presencia necesaria en el camino de la comprensión sobre la creación y el momentum literario. La visita de artistas de diferentes disciplinas al estado de Connecticut, ameritan siempre la presentación, por parte de Bessy, al gran público. En permanente creación Su trabajo literario nos traslada, a espacios intimistas donde la ternura, la solidaridad, y la sorpresa ante lo insondable, nos dan una medida del tiempo, de su transcurrir lento, como en la metáfora de caracol que aparece en el poema “Incertidumbre”, dedicado a su padre: “La incertidumbre puede tener tu nombre o tu rostro / y atraparnos en una tarde en la que el caracol que observamos en silencio / tuvo la buena suerte de morirse. / Puede tener color vino y sello oficial, llamarse represión, inflación o coup d´etat / tener uniforme militar o votos cambiados / La incertidumbre, en fin, es despertarse cada día / tropezarse con el sol / y no tener respuestas…”. Indaga también en los acertijos del cuerpo y del amor, de la soledad trabajada como un ideal entre la incertidumbre de los sentidos. En su poema “Las dos camas”, dice: “Ella tiene dos camas: una es inmensa aún le falta espacio, la otra es pequeñita y aún le sobra espacio. En la inmensa / los cuerpos se separan en la noche como boxeadores al sonar la campana, cada uno a su rincón. / En la pequeña / los cuerpos se entrelazan, se amoldan, se descubren, se funden / Dime cómo duermes y te diré quién eres…”. El paso del tiempo, con su tiranía, la rueca de las estaciones, que se tejen y destejen día tras día, y el significado de la existencia, permiten observar muchos rasgos de la poesía asiática en los versos de Bessy Reyna, una aproximación a esos estadios del alma donde es preciso lucubrar, en silencio, sobre las acechanzas del destino. Las estaciones, lo que tocan con la temperatura del tiempo, van por su libro como una parábola.